Archivo por meses: Mar AM


Libros para explicar a los más pequeños de la casa aspectos de la sexualidad…

A raíz de la charla sobre sexualidad infantil que Lactando organizó el otoño pasado, son muchas las madres que nos piden que elaboremos una lista con los libros infantiles que tratan sobre sexualidad que citó Mº José Carrillo y muchos más de los que estuvimos hablando. Así que aquí tenéis una selección de libros para ayudar a los padres a abordar el tema y que los niños por si mismos los miren y hagan las preguntas que deseen. Los dos últimos de la lista son cuentos que no siguen  las estructuras de parejas niño-niña y promueven historias que rompen los estereotipos de los cuentos tradionales, Rey y rey y El principe enamorado son historia de amor entre dos muchachos.

  • El día que naciste. Robie H. Harris. Ilustraciones de Michael Emberley. Ediciones Serres.
  • Cuéntame otra vez la noche que nací. Jamie Lee Curtis. Ilustraciones de Laura Cornell. Ediciones Serres.
  • Pelos por todas partes. O la hormona alborotada. Babette Cole. Ilustraciones de la autora. Ediciones Destino.
  • Hola bebé. Jenni Overend. Ediciones ekaré
  • ¡Mamá puso un huevo! o cómo se hacen los niños. Babette Cole. Ilustraciones de la autora. Ediciones Destino.
  • Preguntas al amor. 5-8 años. Virginie Dumont. Ilustraciones de Rosy. Lóguez Ediciones. Colección Preguntas al amor.
  • Preguntas al amor. 8-11 años. Virginie Dumont y Serge Montagnat. Ilustraciones de Denise y Claude Millet. Lóguez Ediciones. Colección Preguntas al amor.
  • Preguntas al amor. 11-14 años. Virginie Dumont y Serge Montagnat. Ilustraciones de Romain Slocombe, Serge Bloch y Robert Barborini. Lóguez Ediciones. Colección Preguntas al amor.
  • ¡Es alucinante! Un libro que habla sobre óvulos, espermatozoides, nacimientos, bebés y familias. Robie H. Harris. Ilustraciones de Michael Emberley. Ediciones Serres.
  • Sexo… ¿Qué es? Desarrollo, cambios corporales, sexo y salud sexual. Robie H. Harris. Ilustraciones de Michael Emberley. Ediciones Serres.
  • Rey y rey. Linda y Stern. Editorial Serres.
  • El principe enamorado. CArles Recio y enrique Hurtado. Ediciones la Tempestad.

La lactancia materna reduce el sindorme de la muerte subita

Un reciente estudio, publicado en Julio de 2011 en la revista Pediatrics, para el cual un grupo de científicos recopiló y realizó un meta análisis de 18 estudios internacionales y heterogéneos anteriores en los cuales se habían medido los índices de amamantamiento, concluyó que la lactancia materna, cualquiera que fuera su duración, protege contra el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL).

El efecto protector de la lactancia es más fuerte en lactancias exclusivas, es decir, cuando no existe suplementación con fórmulas lácteas. El estudio sugiere también que es el hecho de amamantar, en sí, el que protege del SMSL, y que no es meramente un marcador de otros factores protectores tal como la ausencia de exposición a humo de cigarrillo secundario u otros factores sociodemográficos. Por ende, los investigadores recomiendan que las madres amamanten a sus hijos como forma potencial de reducir el riesgo de SMSL.

Idealmente, según este estudio, la lactancia debería ser exclusiva durante al menos 4 a 6 meses (recordemos que las recomendaciones a nivel mundial – de la OMS, UNICEF, AAP, AEP es de que la lactancia materna sea exclusiva hasta que el niño tenga 6 meses cumplidos) y debe continuar hasta al menos el primer año de vida del niño (nuevamente, recordemos que el consejo de las autoridades sanitarias es al menos hasta los dos años y de allí en adelante lo que la madre y el bebé quieran). Las excepciones, según estos investigadores, son las madres que abusan de drogas ilícitas – en este caso yo les recomendaría contactar con Lactancia Solidaria y buscar una madre donante que pueda ofrecer leche humana al pequeño.

Algunos promotores de la lactancia materna han expresado su preocupación por la promoción de otros factores que según estudios epidemiológicos han demostrado proteger contra el SMSL, tales como el uso de chupetes y el hecho de compartir el lecho sin dormir en la misma cama, lo cual es inconsistente con la promoción de la lactancia materna. Aunque algunos estudios observacionales han revelado una asociación entre el uso de chupetes y la disminución de la duración del amamantamiento, esta asociación no fue consistente en otros estudios clínicos ni revisiones. La Academia Americana de Pediatría establece en sus políticas sobre lactancia, uso de la leche humana y SMSL que puede usarse un chupete una vez que esté bien establecida la relación de lactancia materna. De todas maneras, a la hora de decidir si darle o no un niño un chupete, creándole un nuevo hábito, cabe recordar que el pecho funciona por oferta y demanda y que el tiempo que el niño pasa con el chupete en la boca, es un tiempo en el que el pecho no está recibiendo el estímulo para producir leche. El colecho, ya sea en la misma cama o no, es promovido a menudo como una manera de aumentar las tasas de lactancia, sin embargo, aunque el colecho esté asociado con la duración de la lactancia materna, aún no está bien establecido si es la práctica del colecho en sí, la que aumenta las tasas de amamantamiento, o si son aqueñlos padres que eligen amamantar, los mismos que deciden colechar también.

La asociación entre dar el pecho y la reducción del riesgo de SMSL es considerable y se demostró a lo largo de los 18 estudios analizados, siendo los sujetos de diferentes países y poblaciones heterogéneas. La explicación biológica de estos hallazgos es que los niños amamantados despiertan más fácilmente del sueño activo que los niños alimentados con fórmulas lácteas a los 2 o 3 meses de edad, siendo el mayor pico de ocurrencia de SMSL entre los 2 y 4 meses de edad. 

La lactancia materna confiere también beneficios inmunológicos por encima de los niños alimentados con leche artificial al proveer inmunoglobulinas y citocinas que pueden proteger a los niños durante el período en el que son vulnerables de sufrir del SMSL, justamente mientras su producción de inmunoglobulina G es baja y la que adquirieron de su madre va disminuyendo.

Varios niños que han muerto de SMSL mostraban evidencias de una infección leve, días antes de su fallecimiento, que por sí sola no hubiera sido causa de muerte. Estas infecciones podrían inducir citocinas proinflamatorias que pudieran causar disfunciones respiratorias o cardíacas, fiebre, shock, hipoglicemia y déficits en despertares nocturnos. 

Aunque la posibilidad de causalidad reversa, es decir, que algunos niños tengan dificultades para amamantar causadas por condiciones de salud subyacentes que de por sí los podrían volver más suscepibles al SMSL, no puede ser completamente descartada, la mayoría de muertes por SMSL ocurren en niños anteriormente sanos; por lo cual, esta causalidad reversa sería responsable – en caso tal – de pocas de esas muertes.

El estudio concluye diciendo que dar el pecho tiene muchos beneficios y que la lactancia debería recomendarse para todos los recién nacidos a fin de mejorar el bienestar materno-infantil. El mejor momento para iniciar el diálogo con las madres acerca de sus intenciones de amamantar es durante la etapa prenatal y el hecho de que la lactancia materna disminuye el riesgo de padecer del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante debería explicarse en folletos y otros materiales divulgativos que se entregan tradicionalmente a las futuras madres durante su embarazo.

Recomiendan también que haya consenso entre todos los profesionales de la salud y que los mismos deberían hablar al unísono cuando se refieran a la importancia de la lactancia materna, que tras este estudio añade entre sus beneficios para el bienestar tanto de la madre como de la salud, la reducción del riesgo de sufrir del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante.

Leer más: http://www.amormaternal.com/2012/02/lactancia-materna-reduce-muerte.html#ixzz1mkY4AlUv


El secreto de la lactancia materna- 1

¿Por qué la lactancia materna en muchas ocasiones no es exitosa, no funciona, y acaba más pronto de lo que madre y bebé querrían? Evidentemente, cuanta más información tengamos antes de empezar a amamantar, mucho mejor. Que sepamos cómo debe estar colocado el bebé, que sepamos cómo funciona el pecho, la ley de la oferta y la demanda, que nos hayamos informado previamente de que la leche cambia a lo largo de la toma y también, a lo largo del tiempo, etc. La información es vital, también en esta cuestión, la lactancia materna. Tener un entorno que nos ayuda, que nos sostiene cuando acabamos de parir, que nos deja llorar y nos acoge si hemos tenido un parto que no se parece en nada a lo que habíamos deseado… todo ello nos ayudará a poder amamantar mejor. Sí, la ayuda, el apoyo y el sabernos escuchadas, acompañadas y no juzgadas nos será vital. Ahora bien, la lactancia materna tiene un secreto. Un secreto que es conocido en muchos ámbitos, en grupos de apoyo a la lactancia, en grupos de crianza, en… pero por si acaso me estás leyendo, estás embarazada, y tú aún no sabes cuál es el secreto, intentaré explicártelo para que tu lactancia sea un éxito. O mejor dicho, te explicaré el que yo creo que es el secreto. La lactancia tiene que ver con el cuerpo, con las hormonas, con el amor. La lactancia, si con algo está reñida es con la mente. Si empezamos a dar el pecho pensando que nuestro hijo mama demasiado, o que mama demasiado poco, si pensamos que no lo hacemos bien, que esto no funcionará, que se queda con hambre… Si nos agobian y los pensamientos obsesivos en una época emocionalmente dura (a veces) como es el post parto nos empiezan a invadir con cosas como “no lo estoy haciendo bien, no aumentará de peso, hace dos minutos que ha mamado y ya vuelve a querer, ¿cómo es posible? Esto no es normal…” Si miramos el reloj, si no nos podemos relajar… La lactancia será más difícil, porque la mente es un gran obstáculo que debe superar… y a veces es tan alto, que es incapaz. El mejor consejo que te puedo dar desde aquí, mujer embarazada que te preguntas qué tienes que hacer para dar el pecho (aparte de que te informes y que en caso de que aparezca algún problema, busques ayuda externa -doula, asesora de lactancia, etc.), es que te relajes. Que respires hondo y que te relajes. Que te conectes con el cuerpo y con generaciones y generaciones de mujeres que han dado el pecho. La información más sutil, más corporal, más innata, la tienes. Lo único que pasa es que en los últimos años han sido un poco oscuros para la lactancia materna y es probable que ni tú hayas sido amamantada, ni hayas visto a nadie lo suficientemente cercano dando el pecho a demanda. Para dar el pecho tenemos que estar tranquilas y debemos pensar que la lactancia será un éxito si conseguimos hacer como la leche: FLUIR. Fluir en este nuevo estado de madre que amamanta, fluir en este nuevo cuerpo de mujer que se va transformando con los pechos grandes y duros, con alguna cicatriz o algún punto, con una barriga que poco a poco va volviendo a su lugar, con un cuerpo a veces cansado de un esfuerzo titánico como es un parto… Fluir y alejarnos de todo lo que pueda interferir en el acercamiento diario y en cada toma a nuestro bebé. ¡Nos estamos conociendo…! Como cuando estamos en pleno enamoramiento con otra persona; las opiniones de los demás nos estorban de este estado de éxtasis, y sólo queremos estar juntos, juntos y tranquilos para irnos conociendo, para irnos llenando, para irnos diciendo lo importantes que somos el uno para el otro… La lactancia está reñida con el miedo, con la culpa, con la ambivalencia. Con el miedo de no poder conseguirlo y tantos otros. Con la culpa de no estar haciéndolo suficientemente bien para nuestro hij@ y de otras culpas acumuladas. Con la ambivalencia de querer dar el pecho pero quizás no a demanda, y de otras ambivalencias maternales y anteriores… La leche fluye mejor cuando no pensamos. Cuando simplemente, estamos disponibles para un bebé que sabrá perfectamente cómo regularse. La leche será la adecuada y en la cantidad justa que necesita si no estamos dudando en cada instante. Somos capaces, somos poderosas, podemos hacerlo. Pero primero nos lo tenemos que creer y no como una elaboración mental sino como una verdad integrada en cada porción de nuestro cuerpo y sobre todo, de nuestro corazón. La lactancia, al igual que el amor, no fluye si pensamos mucho. La lactancia, al igual que el amor, requiere paz, conexión y presencia. Este es el secreto.

 

http://www.natural-cs.org/public/miriam/index.php?p=1984&lang=es

 


Para enseñar a dormir a un niño no puedes hacerle sufrir´

RAFA LÓPEZ – VIGO –Se utiliza la expresión “dormir como un bebé” para referirse a dormir plácidamente, de un tirón, pero no es así como duermen los recién nacidos…
–Es justamente lo contrario. Un bebé es un ser preparado para despertarse muy frecuentemente, porque ello le permite la supervivencia. El bebé tiene una especie de radar, y cuando nota que hace tiempo que el cuidador no está cerca, lo reclama, y eso le permite sobrevivir.
–Hablaba antes de falsos mitos en torno al sueño infantil. ¿Cuáles son los más extendidos?
–Es falsa la idea de que a los siete meses o al año deben dormir toda la noche de corrido. Sólo hay un estudio que lo menciona, el de Anders, que decía que la mitad de los bebés dormían toda la noche a partir del octavo o noveno mes. Pero matiza que entiende “toda la noche” por cinco horas. Y es falso que tengan que dormir 12 horas. Un bebé de 7 meses puede dormir 9 horas y media, es normal.
–¿Y eso de que a los bebés no hay que despertarlos nunca, porque su cerebro se está formando? ¿Qué tiene de cierto?
–No hay que despertarlo de la misma forma que no hay que despertar a un adulto. Cuando duermen, crecen, pero eso no tiene que ver con el número de horas: la hormona del crecimiento sólo se secreta durante las dos primeras horas.
–Usted es partidaria del “colecho”, de que los bebés duerman con sus padres. ¿Es una recomendación general?
–Sí. El 87% de los niños de todo el mundo duermen acompañados. En Japón, Noruega y Finlandia se supera el 90 por ciento. En EE UU, Europa Mediterránea y parte de Canadá sólo lo hacemos un 54%. Incluso aquí, la mayoría de los padres duerme con sus hijos, siquiera esporádicamente. Pero es un tema tabú y no lo dicen.
–¿Por qué es tabú?
–Por esas falsas ideas de que si duermes con el niño lo malcrías, que te va a salir mal. Cuando mi hijo pequeño iba al colegio muchas madres me comentaban que ellas también dormían con sus hijos. Los mamíferos estamos programados para mamar leche de la madre, dormir juntos y desplazarnos en mamadas. Si todos los niños durmieran con sus padres lo harían mejor y no se venderían tantas cosas para dormir niños: walkie-talkies, chupetes, biberones…
–Usted ha aplicado sus métodos con sus hijos…
–Han dormido con nosotros hasta que ellos han querido. El mayor empezó a dormir solo a los dos años y medio. El pequeño pasó más tiempo, hasta los 3 o 4 años. Esporádicamente, lo seguimos haciendo, después de ver una película, o cuando vamos de acampada.
–¿La lactancia también beneficia al sueño infantil?
–Sí, la leche contiene L-triptofano. De ahí lo de tomarla antes de acostarse. Y la madre también se duerme antes, porque tiene la prolactina más alta.
–Discrepa usted con el método del doctor Eduard Estivill para provocar el sueño infantil…
El doctor Estivill no tiene ningún método, se lo copió al doctor Ferber en 1985 en EE UU. Ahora dice que él nunca dicho que el método fuera suyo… Se trata de provocar un shock al niño pequeño de hasta cinco años, que pase miedo. Así suben una serie de hormonas tóxicas a nivel cerebral, y el cuerpo lo contrarresta secretando opiáceos y serotonina. El niño cae autodrogado y se duerme. El fin no justifica los medios. Para enseñar a dormir a un niño no puedes hacerle sufrir.
–Usted trabajó en el 11-M y en la riada de Biescas. ¿Se prepara psicológicamente un psicólogo para afrontar tragedias así?
–En Biescas fuimos pioneros y hubo profesionales que lo pagaron: no podían comer carne, estaban deprimidos… Hoy ya existe todo un protocolo y psicólogos que atienden a otros colegas en unas sesiones de briefing para tratar esa ansiedad.

http://www.farodevigo.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009030200_8_301892__SociedadyCultura-Para-dormir-puedes-hacerle-sufrir


La lactancia materna facilita la aceptación de nuevos alimentos

El sabor de la leche materna varía según los alimentos que ingiera la madre y ayuda al bebé a aceptar nuevos sabores y a desarrollar y diversificar su sentido del gusto

  
-Las frutas y las verduras son los primeros alimentos que prueban los bebés con sabores distintos y más marcados que el gusto neutro de los cereales. La aceptación de estos alimentos sólidos y de nuevos sabores se refuerza por las primeras experiencias que tengan con variedad de sabores, según se aprecia en distintas investigaciones. Se ha constatado que los lactantes alimentados con leche materna están más dispuestos a aceptar con agrado los alimentos nuevos, en comparación con los lactantes alimentados con fórmula. Una explicación para este hallazgo es que los bebés alimentados con leche materna están expuestos a una variedad de sabores a través de la propia leche, superior cuanto mayor es la diversificación alimentaria de la madre, mientras que la experiencia de los bebés alimentados con fórmula supone una monotonía de sabores, propia de estos productos infantiles. Estos conocimientos sugieren la importancia de que la madre varíe al máximo la dieta y no excluya por norma alimentos considerados de sabores muy fuertes, sino que tras consumirlos, se fije en la reacción del bebé: si le disgusta el sabor, le resulta más incómodo de digerir o si, por el contrario, no nota diferencia.

http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/infancia_y_adolescencia/2011/06/03/201068.php